Anhelos





Las tristezas, las alegrías o las esperanzas...
Las meditaciones, las preocupaciones, obsesiones,lamentaciones...
Ya no serán escuchadas, comprendidas, reprochadas, valoradas,
ni identificadas.
Vacío en esa parte de consenso, de diálogo, de conversación.


Ya no hay esa posibilidad de llegar a un entendimiento, de charlar para contar lo cotidiano, tus dudas ante el futuro, la inexperiencia y el miedo a lo que la vida te depare o las alegrías por haber logrado algo que te importaba, la satisfacción de un buen día.


Eso ya no lo tengo, y duele, se echa de menos, por momentos te sientes perdida, porque la luz que te iluminaba aquella, que a veces te parecía no necesitabas para proseguir tu estela, pero que de alguna manera, sabías que tenías a tu lado cuando la necesidad te recorriera el cuerpo, pero esa seguridad ya no existe, se ha desvanecido en una noche oscura, triste y fría.

Anhelo poder charlar, confiar o escuchar su voz, los consejos y los regaños, lo acertado y lo no acertado porque todo era valorable y todo era enriquecedor.


En el camino que sigo, la oscuridad no actúa como fantasma atemorizador, ya no poseo candil, pero alrededor de mi , se cruzan lucecitas de colores que aunque no desprenden el mismo resplandor, hacen que mi recorrido no se quede por completo en penunmbra y mi estela pueda seguir su curso.

Recuerdos de un día soleado y cálido


Me encanta esa sensación, cuando el sol lo ilumina todo,
me recuerda a mi niñez,
sentada en la cera delante de casa, viendo como la tarde
iba desapareciendo, y el sol se quería resguardar en la montaña,
una montaña repleta de eucaliptos, y al mismo tiempo, una brisa
cargada de salitre y humedad inundaba las calles.
Asomabas tu cabeza por la ventana, mientras las voces de unos niños jugando eran la única melodía de la calle. Las farolas habían comenzado a iluminar las callejuelas, y el sol dejaba a su paso estelas anaranjadas al pie de la costa, con pequeñas pinceladas de rojo fuego que hacían pensar en el nuevo despertar del siguiente amanecer.

Pronuncias mi nombre y me giro, la cena está esperando mi llegada, y asiento con mi cabeza, mientras me despido de mis amigos de juego, corriendo sin tomar aliento hacia casa, hacia el hogar.

Hoy tengo recuerdos de aquellos años, de aquellas aventuras infantiles donde los días parecían tener un montón de tiempo por delante y donde el reloj nunca tenía la importancia que tiene ahora. Donde las tardes eran tranquilas y llenas de juegos por compartir y experiencias por vivir.

Recuerdos de una infancia feliz, recuerdos de otros tiempos.

Malos momentos


Olores, edificios, gentes y lugares que me recuerdan tu despedida,
la tarde caía fría y parecía de duraba más de lo normal.

Las horas al principio no pasaban, y luego un torbellino de sensaciones,
malos momentos, malos recuerdos, dolorosos, intensos.

Todo cambia, por dentro todo está roto, y sin remedio. Tarde gris, Noche oscura, fría, solitaria y silenciosa.

Pesar, dolor y más dolor, incredulidad una inmensa ensoñación, que a veces te transporta a la irrealidad, y te hace tropezarte y caerte fuertemente contra el suelo.

Vacío, amor desvanecido, aliento cortado, calor que se evapora, que se va de tu lado repentinamente, sin esperarlo, sin asimilarlo, injusto.

Ahora los segundos son días y los minutos semanas, todo se ha parado, todo dejó de girar, todo se ha resquebrajado, tu pobre alma no entiende y tú no tienes ni siquiera fuerzas para hacerle entrar en razón.

Malos momentos, recordar tantas sensaciones que se quieren olvidar, porque el dolor es fuerte, y el miedo por momentos quiere hacer acto de presencia. Pero, dejas que fluyan, todos sin miedo esperando que tu mente y tu alma se sosieguen, se entreguen a la realidad. Fea realidad, pero en definitiva la que tenemos por compartir.

Imágenes


Imágenes que vienen sin cesar, que duelen en el alma, Vacío, soledad, frío, temor...Todo se mezcla y te envuelve, en una tela de sueños pasados.

Sonriendo, con el corazon tocado, triste a veces, alegre por momentos y feliz por segundos.Uno no se llega a acostumbrar, es como la despedida ante un viaje, cuando esperas la llegada del otro, cuando anhelas que te cuente que ha pasado, pero nunca ocurre, la puerta no se abre, las voces ya no se sienten, el calor ya no existe y el dolor vuelve a venir a instalarse por momentos.

Tanto por decir, tanto por hacer, experimentar, tropezar y volver a levantarse, Y ahora que¿? que hago¿? como reconstruyo todo¿? como hago que la vida tenga un constante movimiento¿? A veces me pierdo intentando serenar mi alma, hacerla descansar, tranquilizar mi sosiego y hacerla comprender que tenemos que luchar juntas. Aunque muchas veces, ella grite, se manifiesta y me haga saber que no está bien que no está feliz, que no deja de echar de menos nunca, que no deja de anhelar el calor, el amor y el abrazo.

La cuido, la mimo y le hago mirar hacia el horizonte, echando de menos pero no dejandola caer en la melancolía, aunque a veces nos caemos las dos y nos levantamos a la vez, unas veces más rápido y otras más lento pero siempre nos logramos levantar.

Conversaciones diarias con mi alma, con mi esencia, con mi ser, con lo que soy, con lo que de alguna manera tú creaste, enseñaste, educaste, cuidaste y quisiste.

La Rascaluna, o Rascalunera, ya no vuela hacia a la luna, como antes lo hacia en mitad de una noche estrellada, serena, calmada y templada, ahora no quiere volar hacia allí porque te recuerda aún más si es posible.


~Yotty~

Añoranzas


Adjetivos que me traspasaste, valores que me inculcaste, sentimientos que se funden, entremezclan y hacen que se añore y se sienta el vacío de la soledad. La serenidad que te da el paso del tiempo, los meses acumulan sensaciones, recuerdos y vivencias.

Es duro mentiría si dijera lo contrario pero, hace que el amor que ella te dió en vida, se lo devuelvas día a día teniendo presente su maravilloso y eterno recuerdo.

Su imagen en mi mente, me llena de paz an algunos momentos, otros no, otros me hacen recordar lo amargo de la despedida, lo duro que se hace su ausencia y lo triste que a veces puede llegar a ser la vida.

Pero no siempre es así. Sientes dolor, cuando consigues metas, propósitos y ella no está para dar los consejos, para encender el candil en el camino, como todas las madres lo hacen con sus hijos, haciendote ver la mejor manera de hacer el camino, prestandote la seguridad al caminar como cuando comenzabas a andar de pequeño y ella no te soltaba de su mano.

Pedacitos de mi memoria



Me lleno de mis recuerdos, me dejo llevar por ellos, hasta donde me quieran llevar,sin destino, sin final.

Vienes a mi mente, te vas, vuelves, como las olas, como las mareas, siempre presente, y constante.Con más fuerza, más delicado,pero siempre presente.

Tristeza, dolor, amargura, a veces es así, a veces no lo es...
Caminar, caminar y caminar.Un diario.

El tiempo va muy rápido, te empuja a seguir, a avanzar, haciendo cosas, sin tener tiempo para detenerte, para meditar, solo en los momentossilenciosos, cuando la oscuridad invade el cielo, cuando la tranquilidad y el sosiego inunda el espacio, el silencio se hace latente, te haces compañera de él, y comienzas tu viaje.

Echando de menos las cosas buenas, ensoñaciones de un tiempo pasado,como si de alguna manera la pérdida no haya sido completa.
Su protección, su aliento, su calor te acompañan, cuando estás sola cuando respiras en la soledad de la noche, cuando te derrumbas por las dificultades.Pero la falta sigue existiendo, sigue en tu corazón.

Ya no habrá momentos futuros por compartir, ni risas entre las dos, ni malentendidos, ni perdones, ni abrazos, ni besos, ni consejos.... eso es lo que más duele.

El amor maternal, que por momentos ahora me da miedo, cuando a mi me llegue el momento, ojalá lo haga bien, ojalá sepa transmitirle,todo lo bueno que me has dado, todos los valores, que me han enriquecido de ti, y aunque ya no estés te mantendremos aquí, formando parte de todo, manteniendotu recuerdo para que también sepa, la maravillosa persona que tenía como abuela aunque no llegar a conocerla.

Escribo, y me doy cuenta de como todo ha cambiado, como yo también he cambiado con el golpe,como he tenido que enfrentarme a cosas, que siempre me han dado mucho miedo y respeto, que pensaba tardaría en vivir y que me han venido demasiado temprano.

Amor maternal que nunca se termina que siempre perdura.


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