a Él...


Sonido continuo, combatir constante,
tic tac, tic tac,
un murmullo de vida,
una melodía perfecta.

Parte inmensa de uno mismo,
enriquecida con la edad,
adornada con cicatrices,
morados y partes que crecen
por primera vez.



Quien no lo escucha,
se siente perdido,
desorientado, sin esa comunicación
sin los mensajes que te manda,
sin remitente, que te muestran
tu verdadera identidad,
tu yo más intimo.


Mi persona vive atada a su sonido,
a sus quejas a sus deseos,
yo no soy nada sin su golpeo en mi pecho,
sin su estremiciento cuando le tocan,
es lo que me hace estar viva,
ser lo que soy.


Él también se equivoca, tropieza,
y se desilusiona, pero eso forma
parte de la vida. Él siempre es fiel,
siempre me cuida y es sincero,
de realidad aplastante.


Me gusta la música que desprende,
el calor que me da,
el arropo que siento dentro de mi,
y me gusta que sienta, que se confunda,
que se golpeé porque yo,
de esa manera crezco con él,
y aprendemos a vivir juntos.

Conversando...


Conversación solitaria,
preguntas lanzadas al aire y
que no tienen una respuesta real.
Te cuento todas mis limitaciones,
todas mis esperanzas, mis ilusiones,
pero no obtengo respuesta, tan solo
el aire emite una leve canción,
y me envuelve con su fuerza.

Te visito en ocasiones, buscando algo,
calma mi ansiedad, calma mi malestar,
la paz se hace notar, y me siento
con más fuerza.

El silencio está presente siempre,
pero transmite tu fuerza, tu serenidad
por momentos, aunque a veces, no
lo pueda percibir, no me llegue
tan adentro, no quiera ver
la realidad de tu silencio.

Por momentos en mis visitas,
siento respeto, temor a lo desconocido,
a lo que hay más allá de esa línea tan
débil y franqueable, y no me siento
a gusto, pero pasados los días necesito volver,
saber que de alguna manera estás ahí,
aunque sea en silencio, aunque sea frío,
aunque duela, pero que estás ahí.
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Adiós a medias: Manu Guix
Mas alla de la distancia,que nos separo...
Imagino tu mirada con la luz del sol.
Siento el viento,cruel lamento
de mi juventud.
Como imaginar que iba a perderla
a cara o cruz.
Nos salio muy cara la jugada,
no hubo marcha atras.
Era pronto,nadie se esperaba
el no verte mas.
Y al despertar...me olvido de que
ya no estas Me dejaste aqui,
y solo te puedo llorar.
Yo no se vivir asi.
Me cuesta tanto aceptar,
que me dejaste aqui me perdere en
la oscuridad que supone estar sin ti.
Estar sin ti...
Como puedo acostumbrarme
a esta sensacion.
Hay un agujero negro en mi corazon.
Lleno de aire mis pulmones,
miro alrededor y a pesar de no olvidarte,
me siento un poco mejor.
Y al despertar...me olvido de que
ya no estas. Me dejaste aqui,
y solo te puedo llorar.
Yo no se vivir asi.
Me cuesta tanto aceptar,
que me dejaste aqui.
Me perdere en la oscuridad
que supone estar sin ti.
Y al llegar a las montañas que
te vieron al nacer, creo que oigo el eco
de tu voz cuando empieza a amanecer...no...
Y al despertar...me olvido de que
ya no estas. Me dejaste aqui,
y solo te puedo llorar.
Yo no se vivir asi. Me cuesta tanto
aceptar que me dejaste aqui
navegare en la oscuridad que
supone estar sin ti.
Estar sin ti...

Tu viaje




Sin maleta, y sin billete de vuelta,
sin conocer el destino,
sin despedida y sin el último abrazo,
tan solo un beso en la frente,
un beso leve, suave sin
saber que era
el último.

Sin nada dentro de la maleta, sin planes,
sin esperarlo el tren llegó a lo lejos
y una nieblina inundó tu camino.
El sonido fuerte y acelerado del tren,
resonaba y te fuiste, sin meta,
sin regreso.

Aquí me he quedado, sin explicaciones,
sin darte una despedida, tan solo
una leve caricia en tu mano, inerte,
sin calor, sin vida, con el corazon roto,
el cuerpo hecho añicos y la mente bloqueada.

Por momentos, sueño que el viaje a terminado,
que tu regreso se acerca, o que ni siquiera has
cogido ese tren. Pero es duro, es quizás más duro,
pensar que tu viaje no se ha producido, porque
cuando la realidad me golpea fuerte, vuelven
los amargos recuerdos de tu marcha.

Anhelandote de continuo, con cada despertar,
en lo cotidiano, en los problemas y alegrias,
en los atardeceres y en las profundas y negras noches.

Cogiste un tren ... tu tren... sin maleta... y sin billete de vuelta.

Noticia inesperada...




Ayer he sentido de nuevo el dolor de la pérdida,
la noticia repentina, asoladora e increible.
La soledad cuando un ser querido, un amigo,
o un conocido te deja es imposible de olvidar
y dificil de superar.

El silencio lo invade todo. El tiempo sigue pasando,
aunque tu conciencia no te deja darte cuenta de los
acontecimientos que pasan alrededor.
Todo se detiene en tu interior,
el corazón se rompe en mil pedazos,
y como si de un sueño se tratara,
te ves inmersa en un mar de lagrimas,
recuerdos dolorosos, y un tremendo
sentimiento de soledad. Fría, terrible,
que produce un miedo sin medida,
una rabia incontenible, y
una frustación inconsolable.

Ayer, lo volví a sentir, por la perdida de un amigo
de la familia, un amigo que estuvo cuando
todo en mi vida se volvió de otro color,
cuando una parte de mi corazón se quedó
paralizada, helada inmóvil,
y que dejó de latir.

Cuando ocurren cosas de este tipo,
la parte de mi alma que se esconde,
que no le gusta que la vean,
la esencia de mi dolor,
se resiente, deja entrever
sus heridas aún sin curar,
y vuelve a recibir
un recuedo amargo,
revive la sensación del vacío,
de la desorientación,
y en definitiva el sufrimiento.

Mis pensamientos, hoy son tristes,
y melancólicos, como si de alguna manera,
todo se mezclara de nuevo, todo volviera a mi
de la peor forma posible.

Me mantengo tranquila, viendo el transcurso de las cosas,
de los minutos impasible ante el dolor.


Tic, Tac



El Tiempo va pasando, sin cesar, sin detenerse.
Una hora puede parecerte eterna, como puede desvanecerse
entre la niebla.

Todos los días el mismo sonido, tic tac, tic tac.... permanente,
constante en armonía continua.

El tiempo es el que nos determina para todo,
el que marca nuestras vidas, el que por momentos
nos hace recapacitar, sobre lo que ocurre, tus hechos,
tus sueños, tus metas, lo conseguido, tus sueños frustados.

Ojalá las agujas por un momento, fueran hacia atrás, nos daría
tiempo a recapacitar antes de hacer, a mirar y detenernos más tiempo
en los momentos felices, disfrutaríamos cada segundo con toda intensidad,
no nos daría tanto vértigo el paso del tiempo, la rapidez de los acontecimientos, y seríamos capaces de reposar nuestras decisiones,
de degustar los momentos de soledad y tranquilidad, y de vivir
de mejor manera. Sin prisas por nada, y con las cosas bien hechas.


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UN AÑO MENOS (La Oreja de Van Gogh - A las cinco en el Astoria)



Vuelve a ser mi cumpleaños,
y en mi mesa habrá dos platos,
aunque sepa que esta vez,
tú no vendrás.
Solo quiero de regalo,
dar la vuelta al calendario,
para que estos AÑOS pasen
hacia atrás.



Cunpliría un año menos,
y al soplar daría fuego,
a las velas que pusiste
en el pastel.
Tras invierno,
vendrá otoño,
tras septiembre,
vendrá agosto,
y mañana será
un poco más ayer.



Para que quiero palabras,
si ya no te canto a ti,
para que quiero mis labios,
si tus besos los perdí.
No quiero mis primaveras,
Si no crecen tus violetas,
desde hoy creceré,
hasta que nací.



Volveríamos al día,
más feliz de nuestra vida,
y otra vez sería la primera vez.
A mis ojos volverían,
cada lagrima caída,
sobre telegrama
urgente de papel.



Las noticias contarían,
que las balas regresaron,
a esas armas que apuntaron
a matar.
Volverian a la vida,
las voces que disentían,
y con ella algo más
de libertad.



Para que quiero palabras,
si ya no te canto a ti,
para que quiero mis labios,
si tus besos los perdí.
No quiero mis primaveras,
si no crecen tus violetas,
desde hoy creceré,
hasta que nací.

Deseos






Como si el tiempo se detuviera, me gusta sentirme así,
cuando mi cuerpo reposa en paz, y mi imaginación vuela.

Tumbada en una inmensa pradera, mientras el sol con delicadeza,
roza mi cuerpo y me da un suave calor.

Los pájaros se sienten a lo lejos, con una conversación continua, armoniosa, y una brisa ligera me trae olores puros, olores a sal, a hierba recién cortada, a margaritas y arbustos, a frescura y naturaleza.

Me gustaría estar así durante un rato, viendo como todo se queda en silencio, como mi respiración va lenta en su compás.

Como los recuerdos vienen solos, vienen lentos y sin prisas ni temores.

Hoy el día huele a hierba, a una futura primavera, al sosiego esperado, a la tranquilidad anhelada a paz interior y propósitos positivos.

Amor maternal





Esa sensación de peso en mi cuerpo,
de almohadones y calor en mi cama,
el beso de buenas noches y el que me
arropes antes de dormir.

¡Hasta mañana Rascaluna!, ese apodo,
que solo tu sabías, que solo tu utilizabas,
me trae recuerdos tiernos que seguro utilizaré.

El te quiero mucho en el silencio de la noche,
el ten cuidadín antes de salir por la puerta,
y el no corras mucho.
Frases que todas las madres nos dicen
dependiendo del momento.

En ellas está la palabra protección, porque somos parte de ellas
y como parte de su ser se teme por la pérdida. Eso las caracteriza,
su amor incondicional, su entrega total, su vida.

Pensamientos sobre las madres, en concreto para la mia
que ya no está físicamente, pero sí en el alma
grabada a fuego y presente en todos mis suspiros,
mis respiraciones y mis actos, porque soy en el fondo
parte de ella y ella parte de mi.

Días Grises




La lluvia golea con fuerza la ventana, y las ramas de los árboles
se mecen impulsados por un viento furioso, enfadado sueltas llantos,
que se oyen desde lejos y que por momentos atemorizan.


Lluvia que recorre las callejuelas, uniendose en riachuelos,
que van buscando su camino, recorriendo calles mojadas y frías
hasta llegar a su destino.


Días grises, que hacen que sientas un peso encima de tu hombro,
que no invitan a disfrutar, que ahondan en tu cuerpo, que hacen que el
alma no se sienta bien e intente buscar refugio lejos. Lejos del ruido y del atardecer frío y oscuro.

Lluvia que no cesa ahí fuera, que deja una canción continua,
un murmullo constante y una sensación única. Gota a gota sientes, como va desprendiendose el agua, como va llenando todo de vida, como va formando parte de todo.

Días grises, días tristes...

Susurros del Alma


Te siento susurrar, ahí adentro como una bella melodía,
suave, tranquila y armoniosa cuando todo va bien,
cuando no te aturde nada, cuando el compás es perfecto,
como una obra maestra, sin ninguna nota desafinada,
con el ritmo perfecto.

Te siento correr, explotar, galopar, cuando te sientes indefensa,
cuando sientes dolor, soledad o miedo.
Pero sigue habiendo ritmo, un ritmo frenético, que atormenta.
Sonidos profundos, quejidos del alma, cuando se siente en soledad.


A veces, no percibo tus susurros, aquí fuera hay mucho ruído
y tú eres pequeñita en forma, aunque inmensa en esencia.
Acostumbrada a susurrar, no te gusta gritar, aunque a veces lo haces,
¿pobre alma que no es escuchada? que por momentos es callada,
sin contemplación, sin medida.


Eres incansable, sincera, emanando día a día susurros de bondad
y serenidad. Así es mi alma, llena de gratitud constante,
sin reproches con su dueña,
susurrando sin descanso, suave, delicada...