Noticia inesperada...




Ayer he sentido de nuevo el dolor de la pérdida,
la noticia repentina, asoladora e increible.
La soledad cuando un ser querido, un amigo,
o un conocido te deja es imposible de olvidar
y dificil de superar.

El silencio lo invade todo. El tiempo sigue pasando,
aunque tu conciencia no te deja darte cuenta de los
acontecimientos que pasan alrededor.
Todo se detiene en tu interior,
el corazón se rompe en mil pedazos,
y como si de un sueño se tratara,
te ves inmersa en un mar de lagrimas,
recuerdos dolorosos, y un tremendo
sentimiento de soledad. Fría, terrible,
que produce un miedo sin medida,
una rabia incontenible, y
una frustación inconsolable.

Ayer, lo volví a sentir, por la perdida de un amigo
de la familia, un amigo que estuvo cuando
todo en mi vida se volvió de otro color,
cuando una parte de mi corazón se quedó
paralizada, helada inmóvil,
y que dejó de latir.

Cuando ocurren cosas de este tipo,
la parte de mi alma que se esconde,
que no le gusta que la vean,
la esencia de mi dolor,
se resiente, deja entrever
sus heridas aún sin curar,
y vuelve a recibir
un recuedo amargo,
revive la sensación del vacío,
de la desorientación,
y en definitiva el sufrimiento.

Mis pensamientos, hoy son tristes,
y melancólicos, como si de alguna manera,
todo se mezclara de nuevo, todo volviera a mi
de la peor forma posible.

Me mantengo tranquila, viendo el transcurso de las cosas,
de los minutos impasible ante el dolor.


1 comentario:

Paloma dijo...

Sabes que estoy aqui para lo que necesites. El texto es muy profundo, me gusta leerle, porque en cierto modo, me regalas la posibilidad de entrar dentro de ti, y saber como realmente te sientes.un abrazo, de esos que dan ganas que duren eternamente, de los que no te quieres soltar. (K)