Anhelando abrazos


Esa sensación en tu ser, cuando sientes el abrazo de alguien querido, ese quejido en el alma cuando como yo, echas de menos los abrazos que ya no tienes, que no van a llegar, cuya espera es eterna y cuyo recuerdo te atormenta en ocasiones.

Es como un crujido en el alma, como cuando la escarcha se empieza a romper con los primeros rayos de sol, cortando el hielo despacio, pero de forma constante, como una punzada en el corazón.

Ha pasado tiempo, y sigo anhelando tus abrazos, y sé firmemente, que hasta que me muera seguiré queriendo tenerlos, sentir tu protección y tu calor. Hoy te siento lejos pero cerca al mismo tiempo porque nunca te has ido del todo, nunca me has dejado sola, permaneces conmigo en esencia y tu energía me hace en muchas ocasiones sacar fuerzas y enfrentarme a los malos días y a las malas épocas.

A veces me pregunto, como el amor maternal puede permanecer con nosotros hasta la eternidad, como sin tener al ser a nuestro lado, nos podemos seguir sintiendo amados, y es porque las madres lo dan todo, en la vida y en la muerte, es un amor fuerte, incondicional que no espera nada a cambio y cuya pureza le hace único.

Ayer, hoy y mañana anhelaré tus abrazos, aunque otros me den muchos, aunque me sienta querida, aunque mi vida siga su rumbo, siempre recordaré tu amor inmenso, tus palabras amables y tus besos dulces.

Te quiero mamá!!!

No hay comentarios: