El Alma


Autor: amankay


A veces, el alma hace que se muestren nuestras debilidades, nuestros secretos más íntimos y refleja su estado en nuestras acciones, en nuestro rostro y en nuestros gestos.
El alma, que tanto enriquece a la persona, es algo indomable, algo incontrolable. Te puede hacer sentir el más terrible de los sufrimientos, igual que cuando se siente bien y protegida por el contrario, inyecta en ti una adrenalina y energía difícil de controlar.

A lo largo de los años, nuestro cuerpo sufre el paso del tiempo, las pieles se arrugan y pierden su elasticidad, nuestros cabellos se tornan grisáceos y lacios, y nuestro cuerpo se debilita, pero la parte de nuestro ser que más experimenta y pasa por distintas fases es el ALMA.

Cada ser humano poseemos una alma distinta. Muchos la hacen permanecer inerte ante determinadas situaciones, montan una coraza alrededor de ella conscientes de su fragilidad y de su facilidad para ser herida y maltratada, otros por el contrario la hacen partícipe de todos sus problemas y sentimientos, la dejan galopar a sus anchas y se hacen presos de sus latidos.

Al final, para mi lo que cuenta es su sonido. Marca el día a día, y determina como se siente uno. Suelo escucharla siempre que puedo aunque a veces haga oídos sordos y no quiera reconocer la realidad de lo que me dice. Pero, aunque eso ocurra a veces, sus latidos continuos y sus susurros siempre me hacen darme cuenta de la verdad, valorar las cosas en su justa medida y darme cuenta de que no soy nada más y nada menos que ella misma. Está rodeada de órganos, pieles y vísceras pero soy ella misma en esencia. Actúo bajo su mandato, sus dudas, sus deseos y reacciono ante sus heridas.

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