RETALES DE OTROS VERANOS

Una bicileta BH rosa, con sus pedales negros de plástico y un pequeño timbre en el manillar. Paseos por las calles en las mañanas de los veranos de los 90. Parecía que el tiempo se detenía. Hacíamos carreras de un barrio a otro, mientras tanto nuestras madres preparaban la comida. Olor a crema solar, rastrillos, cubos y palas eran los juguetes que te acompañaban camino de la playa. Meriendas ricas, y de beber cola cao frío o naranjada y de postre ciruelas o albaricoques fríos.
Tardes en el parque con tu BH, paseos hasta la Rula y los embarcaderos, gominolas y gusanitos comprados en el Kiosko de Mari en el parque. Imágenes de la infancia infinita de la inocencia y la tranquilidad de la protección.

En la noche visita al parque, comer ese frigopie de fresa, cremoso delicioso...
Correr por las calles, jugar al pañuelo, comparar moratones, quedarte en la farola central de la plaza el punto de encuentro.
A lo lejos una mirada familiar te vigila, cuida que nada te pase que todo esté en orden y la dueña de esa mirada es la que te llama para decirte que el tiempo de juego ha concluido que debemos irnos a casa a descansar, que mañana ya volverás a tener tiempo para seguir jugando.

Con la llegada de la adolescencia, tus veranos cambian. No cambia el lugar que es el mismo pero si lo que se hace. Cambiaste tu BH rosa por una bici de montaña o simplemente vas andando. Quedas en las mañanas en las que apenas disfrutas ya de su tranquilidad para contar lo que ha pasado la noche anterior. Acudes a clases para aquellas asignaturas que quizás te han quedado y ya no juegas en el parque. Ahora es tu punto de encuentro, donde charlas, ligas y comentas historias que te parecen pasadas que no se distancian mucho en el tiempo.
Noches comiendo chucherías sentados en los bancos granates, peleándonos por coger un banco dobles, donde la panda se pudiera sentar al completo y planeando una fiesta o acontecimiento veraniego.
En esta época se cambian las mañanas tranquilas en la plaza por las noches tranquilas compartiendo confidencias, planes y sueños.
Veranos que ya no volverán, que en las tardes de Septiembre vuelven a mi mente, dejando en mi una sensación muy agradable y que dibujan en mi rostro una cálida sonrisa.


Auto: jmrpixie

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