Soledad

Nacemos como individuos independientes, libres y solitarios.
Durante toda nuestra infancia y adolescencia nos pasamos las horas y nuestros mejores momentos rodeados de nuestra familia, nuestros seres queridos, nuestros amigos, gente que por fortuna nos ayuda en nuestro camino.
Cuando algo de esto falta, cuando la melancolía se apiada de tu corazón, cuando sientes que el alma te duele cuando un amor te deja o se va, entonces sentimos miedo, miedo a la soledad.

Soledad con uno mismo, que al mismo tiempo es enriquecedor, porque te hace conocerte mejor, te hace comprender todas tus manías y defectos, todas tus virtudes y anhelos.
Es ilógico que muchas veces sientas que sin la persona a la que amas, estás incompleto, porque solo como ser independiente te deberías sentir sereno, completo y tranquilo.

Cuando el amor entra en juego, cuando dejas de pensar en ti para pensar en la otra persona, cuando parece que tu corazón solo late porque la persona a la que consideras especial está a tu lado, pierdes eso tu individualidad. Es lo más maravilloso, el amor en estado puro, pero cuando se acaba cuando esa llama ya no existe, se debe retornar a la esencia, al yo mismo a la soledad.

Aprender a estar solo es todo un proceso, solo con tranquilidad, con sosiego. Y algo maravilloso donde se alcanza el conocimiento de uno mismo.

Autor: november

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