FINAL Y PRINCIPIO

Autor: Mukumbura

Ha comenzado hace apenas unos días el último mes de este 2.010.
Un año cargado de muchas cosas en mi vida. Haciendo un balance sin entrar en muchos detalles no ha sido ni un año fácil ni un año plagado de cosas demasiado buenas. Pero nadie me dijo al felicitar el 2.010, será un 2.010 estupendo!!! Nos deseamos feliz Año cada vez que cada 31 de Diciembre a las 12:00 en punto de la noche y por una tradición de años atrás, seguimos por las televisiones de nuestros hogares atentos las campanadas del reloj de la Puerta del Sol. Justo cuando acaba de resonar la última campanada nos dirigimos a amigos y familiares y cumplimos con la costumbre de desearnos un feliz año, sabiendo de antemano que aunque lo deseamos con todas nuestras fuerzas, muchas veces son años plagados de malos momentos, fracasos emocionales, problemas familiares, problemas laborales, pérdidas importantes ...

Este 2.010 ha sido uno de esos años feos en los que confiabas las cosas fueran mejor o por lo menos aquellas que estaban bien se mantuvieran intactas, pero esta vida que es un cambio constante hace que tus metas, tus sueños o tus gentes queridas se vayan sin más.

Tengo ganas de cerrar el año por un lado, pero la incertidumbre ante el año 2.011 me inquieta por momentos. Dejaremos que la esperanza ocupe parte de mi ser y la confianza en que lo bueno se instaure de nuevo en mi vida sea la tónica de este año que recién estrenaremos en pocos días.

El final de este 2.010, cuya tónica es el resurgimiento, dejar las cosas del pasado atrás, caminar sin cesar y luchar porque cada amanecer sea un poco mejor, te da fuerzas para que el comienzo del siguiente se hagan realidad los deseos.
Estos deseos que no son cosas imposibles, si no lo que creo que la inmensa mayoría de las gentes desea y con esperanza anhela que es que las cosas salgan bien y que todo lo bueno permanezca.

Como cada 24 de Diciembre llegan las fiestas navideñas, una época que siempre me encantó y que este año será muy diferente. Ojalá la alegría que me caracterizaba en esos momentos que yo consideraba mágicos, vuelvan algún día y pueda celebrar las navidades tranquila y feliz.

Este año, no serán para nada felices, mis dos pérdidas tan importantes cobran más fuerza en ausencia durante esas noches en las que las familias se reúnen, y siempre pasa que aunque la gente te rodee, aunque los amigos se esfuercen en hacertre ver que las cosas hay que tomarlas como vienen y que el camino debe seguir, tú te sientes inmensamente diminuta, y tus vacíos embargan durante días tu arrugado corazón.

Confío en pasar estas fiestas venideras, de la mejor manera posible, sin demasiada tristeza y sin echar de menos cosas que tuve y que perdí por causas del destino, y sin dejar que la melancolía ante mis ausencias haga teñir de gris estas Navidades.

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