A VOSOTR@S

A lo largo de nuestra vida nos encontramos con diferentes tipos de personas, unas buenas otras no tanto. Ya desde nuestros comienzos en la infancia compartimos momentos especiales con gentes pequeñitas que junto con nosotras pasan por las diferentes etapas en lo que se llama crecer. Luego, tendremos a nuestro lado aquellos que nos acompañan en nuestros juegos, secretos adolescentes y primeras experiencias siendo poco a poco más mayor.

Siempre recuerdo cuando una persona muy amada e importante para mi, me dijo que los verdaderos amigos se podían contar con los dedos de las manos y que en muchas ocasiones incluso nos sobraría con los dedos de una sola. Por aquel entonces la niña que lloraba en su regazo a causa de un malentendido infantil con sus compañeras de clase, no comprendía todo lo que aquel sabio consejo significaría con el paso de los años y cuando las experiencias te muestran el verdadero significado de la palabra AMISTAD. Ellos, aquellos seres que te quieren como lo que eres, que sufren cuando ven que las cosas no te van del todo bien y que aunque con todas sus fuerzas les gustaría poder liberarte del dolor ante un obstáculo en tu vida, saben que no pueden hacer nada, tan solo escuchar, esperar y mostrar toda su comprensión. Muchas veces te verán en el lodo, hundido y querrían por todos los medios echarte una cuerda y que tú simplemente te liberaras pero, en muchas ocasiones la cuerda será cogida pero no utilizada de la mejor manera, y esta persona tu amigo, tendrá que esperar en la orilla, a que tú mismo seas capaz de sacar la fuerza necesaria para salir del atolladero.

Una de las características de las personas importantes para ti, aquellas que te quieren que adoran tenerte como amigo, es que por mucho que pase el tiempo, por mucha distancia que os separe cuando os reencontrais parece que ayer has estado con él. Se cuentan todas las novedades y acontecimientos, pero el trato es cordial y afable, el tiempo se ha detenido.Ahí lo tienes, enfrente tuya está un verdadero amigo.
Para ser un buen amigo, algo que a mi parecer es muy difícil, es ser capaz de dar sin esperar, intentar comprender y decir las cosas que se piensan. La sinceridad, es algo a veces duro de expresar pero hay que tener claro que tan solo le reportará ayuda a la persona que te importa y el amigo nunca pretende hacer daño tan solo ver bien a la otra persona.

Ojalá hubiera una fórmula para ser un buen amigo y nunca equivocarse, pero es algo imposible, siempre nos equivocamos, aun así es importante pedir disculpas cuando se piense que uno no ha actuado bien con la otra persona y saber perdonar, porque al fin y al cabo la amistad se trata de eso de querer a una persona y ser capaz de perdonar también sus errores.
Yo en relación a estas personitas como me gusta llamarlas, he tenido mucha suerte y me siento agradecida y afortunda. Por desgracia he pasado por momentos fuertes, dolorosos y terribles en mi vida y me ha conmovido como ha respondido la gente con su apoyo. Eso nunca se olvida y se valora enormemente. Hay una gran verdad y es que el amigo verdadero se demuestra cuando se le necesita en los peores momentos, y esos son realmente los que debemos tener en cuenta en nuestra suma de dedos.

Esta nota va dirigida a ellos, saben quienes son, y se verán reflejados en cada una de las palabras que brotan desde mi corazón cuando pienso en vosotros.
Es mi forma de agradecer que me dejéis compartir con vosotros experiencias, momentos inolvidables y mostraros mi apoyo siempre que os haga falta.

Besotes a todos mis Amig@s verdaderos

Autor: juanrfa

EL OLVIDO

Autor: Silvia Moura

Como me gustaría llevar al olvido los recuerdos e imágenes que por momentos llegan a mi mente y me hacen daño.
Recordar es lo que tiene, mantener tu mente enfrascada en una especie de sueño reviviendo momentos pasados que no te llevan a ningún sitio y tan solo te hacen dar vueltas y vueltas alrededor de un mismo hecho, de una misma experiencia.
Sueño involuntario que hace que a veces te entristezcas viendo que las cosas no son como lo eran antes o comprobando que ya nada podrá ser como era, que todo se ha perdido en el intento.

A veces, pienso que somos en cierta manera malos con nosotros mismos, nos empeñamos en mantener en nuestra alma y en nuestra cabeza cosas que hacen daño y que por mucho que pase el tiempo seguirán ahí, con menos intensidad, quizás con menos claridad pero igual de duros y dejarán huella, una huella imborrable que nadie podrá curar que nadie podrá borrar para siempre.

Muchos de nosotros, nos ponemos la máscara de está todo controlado, todo va bien cuando tenemos problemas, cuando las cosas no van como queremos y a veces nos sentimos indefensos ante las circunstancias, pero sabemos bien que en los momentos de soledad, cuando nadie nos vigila y no nos sentimos observados por nadie sabemos como estamos, una herida profunda no se puede disimular ante nosotros mismos. No entiendo muy bien tampoco porque hacemos que el mundo piense que estamos bien cuando no lo estamos del todo, supongo que es para no preocupar a la gente querida y para que de alguna manera nos sirva a nosotros mismos como repulsivo para proseguir la marcha, sin mirar atrás sin que las tristezas nos paralicen o nos hagan quedarnos inmóviles.

Es duro olvidar y es tan fácil recordar… El recuerdo es como una caja inmensa de cartón donde se guardan pequeños detalles, frases importantes, canciones significativas, momentos especiales, fechas claves… y durante mucho tiempo hemos alimentado todas estas cosas hasta llegar a recopilar tanto que la caja apenas cierra, ahora es momento de cerrarla fuerte y hacer que ocupe una de las estanterías de nuestra alma, lo suficientemente alejada para no verla todos los días y situada la mitad en el olvido y la otra en la serenidad.
Arduo e imposible trabajo el de olvidar, porque nunca se hace del todo, vivimos con los recuerdos aunque alejados del día a día y guardados en una parte importante de nuestra existencia.

TE PERDÍ

Autor: Maira Wenzel

Los segundos pasan y se hacen minutos, los minutos horas, las horas días, los días semanas, las semanas se hacen meses y éstos últimos se hacen años, pero no te haces a la idea de que una de las personas que más has querido y más te ha amado ya no está junto a ti.

Una simple consulta, o una preocupación constante por algo importante, ya no es escuchada y esa parte hace mucha falta. Nunca se sabe el vacío que se te queda en el alma, como una persona como tu madre ya no está a tu lado, porque nos conocen mejor que nadie, porque nos dan apoyo cuando parece que nadie lo hace y porque son un pozo de comprensión y ternura.

Han pasado ya años, y nunca dejaré de tener esa sensación de injusticia, por no poder tenerla conmigo, por haber perdido esa mitad que me pertenecía. Se que me escucha desde donde está, pero... me gustaría tanto oírla por última vez, recibir de ella una especie de instrucción para el camino, como una guía para que mis obstáculos en el camino no se me hagan decaer como lo hacen a veces, y sentir su abrazo. Nunca pensé que lo echaría tanto de menos, que sentiría tanto el frío de un amor maternal ausente.

Una pérdida tan inesperada, tan repentina y tan precoz, que hace que tu alma siga caminando pero nunca se recomponga del todo, siempre te echo de menos, y me imagino que me comentarías ante tal cosa o como me dirías que las cosas las estoy haciendo bien. En definitiva echo de menos toda tú porque eres irremplazable.

Te quiero

TROCITOS

Autor: Fah-lo-sue

Aquello era algo verdadero, tenía una gran capacidad de ternura, su fuerza era comparable a las olas cuando golpean con las rocas en momentos de tempestad, y su calor era mayor que el que se siente por el abrazo de un ser querido.

Un buen día el cielo azul que le protegía, se empezó a cubrir con nubes grises que cada vez se oscurecían con mayor intensidad, y la lluvia no tardó en hacer acto de presencia, lluvia intensa que a los pocos segundos se convirtió en un granizo fuerte y constante, lo que hizo que se rompiera para siempre.

Su gran inmensidad, se transformó en diminutos trocitos de espejo, que dejaban un reflejo de muchas cosas, vivencias y experiencias, recuerdos ... había cachitos de todas las formas, tamaños y grosores.

Con el paso de los días, como pude intenté pegar uno a uno esos trozos, unas veces no encajaban y en muchas ocasiones los que parecían encajar apenas se sostenían. Por semanas cada día intentaba reconstruir todo aquello pero sin poder llevarlo a cabo del todo correctamente.

El tiempo pasado, me proporcionó una especie de masilla transparente que hacía que los trozos más grandes se volvieran a pegar y volvieran a formar parte de aquello, que durante tanto tiempo había sido tan bonito, aún así hay espejitos que aún no diviso donde están y no he logrado recuperar del todo su forma con exactitud.

Pero por momentos, el cielo ya se ve despejado de nubes feas y tristonas, disfruta de muchos días de cielo azul, y sigo esperando que el tiempo me de con su experiencia otro tipo de masilla, de pegamento especial para poder pegar los trozos de reflejo rotos y poder pegar los nuevos espejos de colores que me vaya encontrando en el camino.