TE PERDÍ

Autor: Maira Wenzel

Los segundos pasan y se hacen minutos, los minutos horas, las horas días, los días semanas, las semanas se hacen meses y éstos últimos se hacen años, pero no te haces a la idea de que una de las personas que más has querido y más te ha amado ya no está junto a ti.

Una simple consulta, o una preocupación constante por algo importante, ya no es escuchada y esa parte hace mucha falta. Nunca se sabe el vacío que se te queda en el alma, como una persona como tu madre ya no está a tu lado, porque nos conocen mejor que nadie, porque nos dan apoyo cuando parece que nadie lo hace y porque son un pozo de comprensión y ternura.

Han pasado ya años, y nunca dejaré de tener esa sensación de injusticia, por no poder tenerla conmigo, por haber perdido esa mitad que me pertenecía. Se que me escucha desde donde está, pero... me gustaría tanto oírla por última vez, recibir de ella una especie de instrucción para el camino, como una guía para que mis obstáculos en el camino no se me hagan decaer como lo hacen a veces, y sentir su abrazo. Nunca pensé que lo echaría tanto de menos, que sentiría tanto el frío de un amor maternal ausente.

Una pérdida tan inesperada, tan repentina y tan precoz, que hace que tu alma siga caminando pero nunca se recomponga del todo, siempre te echo de menos, y me imagino que me comentarías ante tal cosa o como me dirías que las cosas las estoy haciendo bien. En definitiva echo de menos toda tú porque eres irremplazable.

Te quiero

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