DENTRO DE MI

Esencia de mi existir, motivo de respiración, melodía de mi día a día, porque a veces ¿me causas tanto dolor?
Tomas el camino que se te antoja, te pierdes muchas veces e incluso eres muy terco. Intento llevarte por otros senderos y no atiendes a razones. Eres fiel a tu estado, feliz cuando nada te perturba y tu ritmo es metódico, sin obstáculos. Por el contrario, cuando estás mal, triste, melancólico, abatido, decepcionado... te vuelves caballo de carreras, galopas sin sentido dentro de mi, y me regalas punzadas fuertes y dolorosas, quieres lanzar un grito desolado para que entienda que no estás bien.
A veces me haces más difícil cada despertar y no te culpo, tus motivos tendrás aunque yo a veces no te comprenda y maldiga lo que me cuentas, los susurros que me lanzas cuando quieres que sepa algo que te destroza entero.
Eres sincero, aunque ves muchas veces lo que quieres ver y me envuelves en ensoñaciones que nadie tiene que ver con la dura realidad, pero también es uno de tus papeles, dejar que emanan de ti los mejores propósitos, la bondad eterna.
En muchas ocasiones me gustaría sacarte de mí durante un rato, dejar que tu movimiento permanente descanse, cese y se relaje, pero no es posible.
Eres listo, porque sabes lo que pasa en cada momento, aunque intente engañar, disimular o disfrazar tu estado, siempre encuentras la manera de que tu verdad salga a la luz y nunca se oculte.
Intento muchas veces acompasar nuestros pasos, que no nos peleemos y que trabajemos juntos para un bien común, pero en ocasiones no lo consigo. Lo cierto es que al final casi siempre me ganas la batalla, me dejo vencer por tu compás y tan solo puedo dejar que me llenes con tus pensamientos.
Al fin y al cabo estoy inmensamente marcada por tu sonido y sentir, aunque a veces no sea lo que desee.
Juntos por siempre, unidos internamente, íntimamente sin división posible, todo uno.

Autor: Lauriten

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