Fecha de caducidad para el amor

Hoy me he planteado las relaciones duraderas, aquellas que veo en la distancia pero que espero o confío en que no estén en peligro de extinción. Relaciones que se enriquecen con los años, en las cuales dejan de sentirse las primeras llamaradas del enamoramiento, el deseo intenso y continuo por tener a la persona amada a tu lado, pero que por el contrario, van formando una base consolidada donde el amor se transforma pero no desaparece.



Y en estos casos vienen a mi mente no las parejas de pocos años que pueden tener una crisis pasajera y prefieren tirarlo todo por la borda por puro egoísmo de ambas partes. Si no aquellas parejas que llevan muchos años a sus espaldas, esa imagen del matrimonio de padres o abuelos que siguen manteniendo ese cariño el uno por el otro, que no se ven con otra persona. No porque tengan miedo a lo que se le puede venir por dejar a su pareja y mantenerse en soledad, sino aquellas personas que eligen permanecer junto a su pareja porque se conocen, saben lo que a la otra persona le afecta, le pone de mal humor, admiran sus virtudes y aunque saben que a veces se hace difícil, que muchas veces preferirías no tener que discutir, que compartir o que ceder sabe que es lo mejor que le ha pasado en la vida. Y, que si estuvieran separados de la persona a la cual han elegido para ser su compañera en la senda de la vida, perderían la otra mitad, ya nada tendría la misma luz ni una mirada sin apenas abrir la boca significaría tanto.



He oído muchas veces que parejas aguantan aún sin quererse por seguir manteniendo a la familia unida, por los hijos que tienen para que sigan teniendo al padre y a la madre juntos y no tengan que de alguna manera dividirse. Por un lado claro que plantearte una ruptura de la pareja con hijos de por medio, es mucho más duro, complicado... y la decisión requiere de más temple, pero... al final ¿esos hijos no se darán cuenta de que sus padres ya no se quieren? Al cabo del tiempo, como pasa en muchos casos, ¿ambas partes de la pareja buscarán fuera de la relación lo que no tienen dentro de ella?. ¿El respeto a la familia pasa por anular la vida de las partes que la forman? Y luego pasado el tiempo cuando esos hijos crezcan y se independicen ¿qué será de la vida de esa pareja?¿Mantenerse como dos amigos que no tienen nada en común, cuyas conversaciones versen sobre lo cotidiano, las noticias, el tiempo y los encuentros familiares hipócritas y absurdos?



Si pensamos en esa máxima que muchos entre los que me incluyo abanderamos de "Solo se vive una vez" o "Estamos aquí de paso"... ¿no sería lógico si se está dispuesto a compartir tu vida con alguien intentar por todos los medios que funcione? Mantener los pies en la tierra sabiendo que el amor no es de color de rosa, que habrá temporadas muy duras donde se deberá luchar, siempre y cuando el interés por mantener a flote esa relación venga de ambas partes y ¿si una vez se ha intentado buscar la felicidad con esa persona, luchar por mantener día a día ese amor cuidando que nada lo lastime y que siga creciendo en solidez, nada es lo mismo? Cuando ya no sientas ese amor por la otra persona y una profunda tristeza embargue todos tus amaneceres y el conformismo no tenga cabida... ¿No es hora de que te des cuenta de que debes abandonar la lucha? ¿Y de esa manera buscar la felicidad en otro sitio, con otra persona? Que ante todo estamos aquí para ser felices y no mostrar una actitud conformista porque la vida es corta y debemos vivirla de la mejor manera posible.



Pensando en estas cosas quizás mi visión sea de una idealizadora del amor. Quizás sea ajena a la realidad, pero si realmente lo real es que la gente está con sus parejas por estar, donde no son fieles y el único nexo de unión son los hijos fruto supuestamente del amor que algún día sintieron, por favor, dejadme seguir viviendo en mi nube de gominola con mis ensoñaciones que ya tendré tiempo de sobra para despertar.







Autor: Jfabra

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