Odio los días nublados




¿A vosotros también os pasa que cuando se suceden varios días en los que el cielo está grisáceo y oscuro os ponéis más tristes, más quisquillosos y parece que os falten las fuerzas?
A mi me pasa. No me gustan los días nublados, nunca me han gustado y supongo que habrá mucha gente como yo a la que los días así, con ese cielo oscuro y que no deja ver nada de ese azul que tanto caracteriza a los días despejados les afecte. Bueno, aunque también hay mucha gente a la que le gustan los días de lluvia. A mi a veces sí, pero cuando se prolongan en el tiempo, como suele pasar aquí en el norte llega a cansar mucho.

Leyendo sobre el tema, dicen que lo que nos afecta a las personas es la falta de luz. No es que nos pongamos más contentos con el sol, si no que de alguna manera la luz que irradia nos da más energía, y yo cuando me levanto por las mañanas y el cielo está dibujado con tonos naranjas veo el día de otra manera con más optimismo.

Existen estudios que relacionan la cantidad de luz solar con los niveles de una sustancia cerebral (serotonina), y en ese sentido si hay una baja exposición a la luz solar, provocaría una disminución de esa sustancia y aparecerían trastornos del humor. De ahí que muchas veces a las personas nos cueste llevar a cabo la jornada de trabajo o tengamos menos ganas de hacer cosas los días que están nublados.

Ya estamos casi a mitad del mes de Mayo y necesitamos sol, así que desde Corazón Ausente deseamos que llegue ya el sol y se quede por unos meses con nosotros.

¡¡Sol, solito, caliéntame un poquito, hoy y mañana y toda la semana!! (no hay como las canciones infantiles para recordar las cosas más básicas)

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