Mientras duermen




Mientras duermen, las calles se convierten en el lugar de recreo de los gatos. Todos ellos de distintos colores, recorren un muro medio en ruinas, saltan ágiles entre la maleza e investigan en busca de algún resto de comida humana que alguien les haya dejado como recompensa para poder alimentarse.



Mientras duermen, algunos todavía no lo hacen, recogen sus enseres, planifican el nuevo día y revolotean por la casa como si la noche no hubiera hecho acto de presencia, como si tan solo fuera un cambio de paisaje en su día, sin indicar que el trabajo debe cesar y que llega el tiempo del descanso.



Mientras duermen, se oye el repicar de las campanas de la iglesia y a lo lejos, las olas también recitan sus poemas e incluso emiten una leve melodía al romper con su llegada a la arena de la playa. Por un momento parece que el tiempo se detiene. Ninguna sombra se deja ver por las calles estrechas, tan solo se pueden escuchar el sonido de los grillos y los susurros que trae consigo la leve brisa de la primavera.



Una luz de una faro a lo lejos, indica que él no tiene descanso en esta noche ni en ninguna. Él no duerme, porque los marineros tampoco lo hacen cuando se acercan a tierra y su misión es avisarles, aguardarles que están cerca de la costa. Para ello, desplega su luz de forma constante con un baile continuo sin final.


Mientras duermen, ya no se escuchan cacharros, faenas realizándose ni televisiones ni música.

Es la hora en la que la noche toma protagonismo y un regalo para alguien como yo el poder disfrutar de su silencio profundo mientras me asomo a mi ventana.







Autor: De cat eats me



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