Para el 19 de Junio de 2.011



(Este texto va adelantado en el tiempo, porque para la fecha en la que tenía que estar publicado no tendré acceso a internet asi que... ahí va mi pequeño y humilde homenaje para una de las personas más importantes de mi vida, que aunque no está conmigo fisícamente, no la pueda tocar, escuchar ni acariciar nunca me abandona.)





¡Hola guelita!, te escribo esta carta para saber como están las cosas por ese mundo en el que ahora resides, desde el que no te puedo ver, ni tener a mi lado. Ya ha pasado un año desde tu partida, aquel día de Junio en que mi mente no estaba para nada centrada en ti y por siempre me quedará ese sensación junto a mi, de no haber podido estar contigo como quisiera, pero en aquellos precisos momentos mi vida estaba patas arriba. Un vendaval había irrumpido haciendo tambalear mis cimientos y por aquellos días estaba recogiendo pedazos y pedazos de cosas que se habían roto debido al golpe.


Espero que nunca me lo tengas en cuenta pero la situación me superaba por completo y saber que te estaba perdiendo no podía ser asimilado por aquella alma que permanecía dentro de mi inerte, viendo pasar los días junto a ti, sin poder darte todo porque yo no tenía fuerzas ni tan siquiera para mi misma.


La última vez que te vi se me ha quedado grabada para el recuerdo y yo tan solo quería y deseaba que dejaras de sufrir ya, porque tu final cada vez se aproximaba más y no quería que nada te doliera más. Tu final me rompía por la mitad, me estaba destrozando pero el verte mal era mucho peor.


Te fuiste de nuestro lado, pero como me pasó años atrás con mamá, no has dejado de estar conmigo y te siento muchas veces y no sabes lo importante que es eso para mi.


Muchas veces converso contigo, te canto mis alegrías y también te lloro todas mis penas, mis heridas y después de hacerlo, siento que una paz me inunda, me llena un enorme sosiego que no soy capaz de explicar.


Cuando te pienso, me vienen imágenes muy tiernas de cuando compartíamos tantas cosas juntas. Recuerdo el brillo de tus ojos al mirarme y el amor tan inmeso que siempre me profesaste. Quiero que sepas que yo te quise en vida, pero creo que te estoy queriendo aún más después de que te hayas ido de mi lado.


Me quedo con tu forma de ser, con tu valentía y fuerza para enfrentar las cosas y eso abuela, sabes que muchas veces es lo que te pido, que me mandes un poco de tu fuerza esa que siempre tuviste para mi, cuando veo que no puedo con todo o cuando subestimo mis propias fuerzas.


¡Te echo tanto en falta!, pero se que estás donde deberías y que por lo menos estás descansando como siempre te mereciste. ¡Te amo abuela, nunca te olvidaré y espero que tú tampoco a mi!

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