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¿Cómo hacer para protegerte y no dañarte nunca más?... no tengo la respuesta ni la cura para cuando las cosas te afectan o te duelen. No todo tiene una simple explicación. A veces las cosas son muchos más complicadas y nos metemos en callejones sin salida, caminos que se convierten en eternos laberintos y que no nos dejan salir y tan solo nos pasamos el tiempo dando vueltas y más vueltas.



Las cosas difíciles están ahí para ser superadas y afrontadas. Una cuesta empinada formada por distintos tipos de terreno, desde el más resbaladizo con una capa de hielo transparente apenas imperceptible para ti, pero que el momento en el que lo pisas tan solo te hace caerte, tropezarte y retroceder al punto de partida, hasta las llanuras en las que se aprovecha el empuje para avanzar, coger fuerza e incluso darse el lujo de en muchas ocasiones correr. Hay pequeñas colinas que superar, aguaceros de los que protegerse y días soleados donde tan solo te apetece caminar sin cesar y alejarte de todo lo pasado.



En esta existencia que a veces me parece tan efímera, todos los días son una lucha constante para ser capaces de hacer las cosas de forma correcta, mostrar la verdadera naturaleza de lo que se lleva en el interior de uno mismo. Lo malo de esto es que, muchas veces las personas nos equivocamos y mostramos demasiado de nosotros mismos, arriesgándonos por completo a que el dolor nos alcance y dando en muchas ocasiones más de lo que deberíamos.



Con el paso de los años en muchas ocasiones te dirán eso de... con el tiempo aprenderás a protegerte, a no dejar que tu alma sea tan vulnerable ante los golpes, a veces lo dudo mucho. Creo en la esencia de la persona y pienso que cada uno nace con una forma de llevar a cabo las cosas, pero me queda una lección por aprender: dar solo lo necesario, ser capaz de esperar que siembren en mi para que luego yo pueda dar la cosecha. Muchas veces me olvido de eso y cuando voy a recoger yo mi cosecha me encuentro con que o bien la tierra donde he arado y trabajado se ha quedado seca y no tengo frutos o que la tierra en la que he plantado mis sentimientos no es la adecuada y no me aporta lo que tanto anhelaba.



A veces, viene bien recapacitar, sentarse y ser capaz de mirar las cosas desde la distancia. Mirando en el espejo, pero desdoblando tu propia imagen.
Nadie es perfecto, en ello reside la maravilla del ser humano, pero ojalá la bondad sea valorada de la forma que se merece y sea guardada como el tesoro que es.

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