CUANDO YO TE DIGO ¡TE QUIERO!

Autor: Alfon...*



Cuando pronuncias esas dos palabras tan sinceras como son: ¡Te quiero!, de alguna manera le estás mostrando a la otra persona a la que se las diriges un pedacito de tu alma que ya le pertenece.


Digamos que para mi, el corazón se compone de muchos pedacitos formando parte de un enorme puzzle. Ahí se guardan pequeños instantes vividos con personas que te han marcado a lo largo de los años y que alomejor han dejado de estar presentes en tus vida diaria, pero que en un tiempo fueron muy importantes para ti.


Dentro de ese gran puzzle también están las parcelas destinadas a personas que a día de hoy despiertan en ti el cariño y la estima necesaria como para decirles las dos palabras mágicas y los cuales sabes nunca dejarán esa parcela de tu corazón vacía.


Mucha gente por verjuenza yo creo, por falta de valentía, timidez o no se porque razones, no demuestra lo que siente por otra persona, no agradece que le haya ayudado en un momento determinado de su vida, o no es capaz de decirle a esa persona lo importante que es en su vida.


Quizás a mi me educaron demasiado cercana a las emociones y a los sentimientos. Haciendome ver desde pequeñita, que lo normal era sentir y que si en algún momento de mi vida yo quería a alguien fuera capaz de decírselo. Eso demostraba valentía y valor por el cariño.


Estas dos palabras tan importantes, para muchas personas son su pequeño tesoro, lo tienen guardado en su interior rodeadas de enormes papeles cebolla de colores y candadas con cadenas pesadas. Solamente en algunas ocasiones las dejan escapar de sus labios, para de nuevo encerrarlas en su interior.


Yo, no hablo de decirlas de manera constante, haciendo que pierdan todo su sentido, pero sí de la necesidad de poder decirlas cuando realmente se sienten. Con ello haces que tu corazón se engrandezca y se fortalezca con las sonrisas de tus amigos, amores y seres queridos al recibirlas.


Hoy me siento todo corazón, un corazón alegre y lleno de amor para dar.

Lo que necesito

Autor: Ibane



Vapores con fragancia a otros mundos, el calor empapará el aire a respirar,un leve sonido se produce de forma constante, cada caída transparente hace que no cese de sonar.


Paz y silencio. Permanezco inmóvil haciendo que se mantenga en quietud, sin que se transforme en nada. Dejo que brote de ella el calor en forma de vapor que convierte el ambiente en niebla densa y calurosa.


Mi pie se acerca a la forma de metal desde la que emana cuando yo lo deseo.



Montañas color merengue, con dibujos de pequeñas pompitas decoran el estanque. Todo está cubierto de colinas que crecen y esconden trocitos de piel.



¡Qué maravilla! Permanecería inmersa durante mucho más tiempo pero mi piel ya avisa, se arruga sin marcha atrás debo salir de la ensoñación de un cálido y gustoso baño.



Autor: Seba Martínez


Peldaños y escaleras

Autor: Faby



Me veo en una escalera infinita, formada por tantos peldaños que mi vista no puede alcanzar el final de la misma. Una escalera que debo ir subiendo poquito a poco como todos. En apariencia es fuerte, formada por un muro grisáceo y sus bloques parecen tallados para darle un dibujo difuminado.



Al principio debido a mi tamaño e inocencia infantil, aquellos peldaños parecían durar mucho tiempo en mi memoria y apenas avanzaba en su ascenso uno a uno en largas temporadas. Recuerdo que los primeros de ellos estaban decorados con mariposas de colores, juguetes con los que divertirse y cuentos que siempre tenían un final feliz.



Una vez avanzas en el ascenso también cambia el paisaje, los cielos pueden tener aspecto azulado, gris oscuro, negro, amarillento, rojo fuego o naranja suave, nunca sabes que cielo te acompañará en cada escalón, en cada subida.



He subido escalones con el pasar de un tiempo que se escapa como arena en las manos, aunque también he descendido. De alguna manera es como el famoso juego de la oca, de repente estás en la casilla 45 y te vas a la 13. Nunca regresas a los primeros escalones mientras la mente te acompañe, pero si pasas muchas veces por los mismos, los subes, los bajas o simplemente permaneces en ellos.



Lo importante de todo esto, es mantener la estructura de tu escalera en perfecto estado y si por el contrario notas que alguna de las piedras que la forman se están cayendo o la cal las está desmoronando, deten tu subida e intenta reparar los desperfectos, cueste lo que cueste, empleando el tiempo necesario para que no haya la posibilidad de que se tambalee, de que pueda caerse abajo. En ocasiones notarás como bombas que vienen desde fuera atentan contra ella e intentarás protegerte y protegerla, aunque es inevitable que tu escalera se sienta afectada aunque sea levemente.



A veces, cuando ascendiendo me gusta mirar el cielo, que algún rayo de sol me de en la cara, esas son las mejores de las subidas. Cuida tu escalera y no dejes nunca de ascender.


Autor: Yotty