Más y más


Siento un nudo en la garganta cada vez que miro a mi alrededor y me doy cuenta de que me faltas. Una se acostumbra a no tener ya tus consejos ni tus regañinas, pero no se acostumbra a tu ausencia física. En estos días he ansiado tenerte a mi lado para abrazarte, no quería que me dijeras nada tan solo que me abrazaras y poder reposar durante instantes infinitos entre tu pecho.

Echo de menos el calor que me dabas y cada vez, cuanto más tiempo pasa me doy cuenta de lo importante que fuiste en mi vida y de lo vacía y rota que se ha quedado.
Nadie puede ocupar tu lugar e incluso los que están hacen que con sus actos te eche más de menos y que la soledad sea más latente en mi corazón.

Anhelo tenerte cerca desde tu partida y esa sensación no se ha ido de mi alma. Hay días donde los claros ponen el tono de color al día y recuerdo más que nada tus sonrisas y tu amor. Pero, por el contrario hay otros días donde la lluvia del exterior me recuerda como mi alma llora tu ausencia y como todo el ambiente y las cosas que me rodean se están volviendo cada vez más grises.

Ojalá puedas mandarme fuerzas desde donde estés. Por favor no me abandones y ayúdame a seguir caminando sin perder la esperanza en la felicidad, sin tener que sentir estas punzadas en el corazón sin tener que escribirte para sentirte más cerca.

Hoy también te he recordado por que tenemos un nuevo miembro en la familia, y se como yo que estarías muy contenta de conocerle. Échale un vistazo desde tu mundo paralelo y cuida de Miguel desde tu hogar eterno. Visita sus sueños para que sean apacibles y mandale besos dulces desde ahí.

Mamá, hoy te echo de menos es inevitable y creo que con el tiempo esta sensación será cada vez más fuerte. Te quiero.

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