Volver a amar

Polvareda precedida del derrumbe de varios ladrillos de hormigón. Tejas y paredes ya no se mantienen en pie y no se ve claridad alrededor de uno mismo. Las fuerzas flaquean y esto impide que los muros derrumbados puedan apartarse del cuerpo. Por mucho tiempo, lo caído de repente no te deja respirar e intentas cada cierto tiempo quitar partes de esa opresión que tienes encima tuya pero es costoso en fuerza y difícil en pensamiento.

Dejas pasar el tiempo, siguiendo consejos ajenos de gente que te acompaña y que te quiere pero al mismo tiempo sientes incertidumbre y no confías en que "el paso del tiempo", la mágica receta que todos te comentan  haga que los muros que te golpearon y que aún no has podido apartar de ti puedan desaparecer.
Deseas que una velocidad atroz acelere el tiempo, deseas que los segundos duren menos que lo que duran los segundos y que los días corran sin cesar para poder dormirte y no sentir nada, evitando  tener que recordar, que rememorar y evitando el regreso del dolor.

La clave para todo esto es seguir. ¡Qué fácil parece!, pero no lo es para nada. Se vuelve complicado en muchas ocasiones y si se pudiera se necesitarían mapas para llegar a los mismos sitios de siempre, recordatorios para hablar de las mismas cosas o recuerdos para poder saber que haces en cada lugar.
No te pasa nada... tan solo intentas sobrevivir a un golpe duro y estás intentando pasar página, sufrir poco y que se pase rápido.
Todo tiene su proceso, todo necesita pasar las etapas pertinentes. Todo es cuadrado. Uno, dos, tres y cuatro o cuatro, uno, tres, dos... así hasta alcanzar numerosas combinaciones, pero a final todo es lo mismo. Se debe de pasar, se debe de asimilar y se debe sufrir. Aunque intentemos ponernos nuestro escudo y correr sin parar hasta llegar a un sitio seguro. No te puedes esconder ante la vida, ante las cosas que nos pasan, porque siempre termina por encontrarte y con ello el sentimiento volverá a salir a flote.

El pesimismo mal compañero en este "dejar que pase el tiempo" nos hace muchas veces retrasar las cosas. Fundirnos en recuerdos, imágenes, frases, momentos... e infinidad de cosas pasadas y que deben ser superadas, pero el pesimismo inevitable compañero, nos visita por momentos haciendo que sepamos en nuestras propias carnes que algo no está llendo bien y que después del derrumbe todo se ha descolocado y que debemos levantarnos de nuevo.

Después de asimilar que es necesario tener paciencia y aunque muchas veces vivamos días sin ganas y momentos felices como cotidianos, llegará un día en el que todo haya acabado.Y, así es como sucede. 
En un momento dado te paras y reflexionas contigo mismo dándote cuenta de que todo lleva tiempo teniendo otro color. El dolor que sentías en el pecho junto con el peso de las baldosas y trozos de hormigón que te aprisionaban ya no están. Ríes con ganas y amas que el día se despierte y lamentas que se vaya apagando cuando llega el atardecer.

¡¡Bienvenido!! Has dejado que la mágica receta hiciera el efecto adecuado. Cada vez sentirás más tranquilidad, más ganas de hacer cosas y cada vez sentirás que estás más viv@ que nunca.

En el momento del derrumbe, juraste no volver a hacer muros, ni construir con baldosas tu presente ni tu futuro, tan solo vivirías al aire libre sin nada que lo delimitara. En el fondo el miedo actuaba por ti, te hizo cegarte ante las cosas y dejar de creer en lo que siempre creíste.
Un buen día comienzas a ver que varios muros están creciendo a tu alrededor, que lo que nunca te creías capaz de realizar de nuevo estás haciéndolo y es la misma ilusión, la misma dedicación y la misma alegría.

¡¡Por fin lo has conseguido!! ¡Pensabas que tu alma nunca mudaría sus pieles y que no tendrías la capacidad de volver a confiar! Mientras que tus muros estuvieron inactivos y tu interés en ellos era inexistente, te dedicaste sin saberlo a almacenar todos esos elementos necesarios para poder construir cuando fuera necesario un nuevo muro que protegiera tu alma. Hoy, puedes decir que lo has conseguido. Tu alma  ha vuelto a florecer gracias a alguien especial que tenía todo aquello que anhelabas y necesitabas y que por supuesto está dispuesto y encantado de hacertelo llegar cada día en pequeñas dosis. ¡No debes sentir miedo a un nuevo derrumbe! La vida está hecha para valientes y así se consiguen las cosas, tropezando, callendo y volviendo a levantarse.

Hoy, puedes decir a todos aquellos que te ayudaron y te facilitaron la "receta mágica" eso de.... ¡sí, "el paso del tiempo" ha hecho efecto y que las cosas pasan por algún motivo, ¿cúal es ese motivo?... Algo mejor te esperaba, la felicidad aún no había llegado aunque pensaras que la tenías en las palmas de las manos.
Y ahora ya puedes mirar atrás y quedarte tan solo con todo lo bonito que has vivido.

Con esto guardo la "receta mágica" (sabiduría que da la experiencia) a buen recaudo para facilitarla a todas aquellas personas que quiero y puedan utilizarla a lo largo de su vida. De igual manera un poco de ella se quedará conmigo por si la vida se decide a darme otro traspiés y poder hacer uso de ella.





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