Mi lienzo en blanco

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Pequeñas imágenes guardadas en un cajón imaginario,las miro cuando algo me recuerda a ti.
Pequeñas miradas al amanecer, cómplices y llenas de amor.
Abrazos de anhelos perdidos del alma.
Palabras de ayuda y consuelo en los peores momentos.
Nadie más puede dar lo que tú dabas, ni nadie podrá enriquecer mi vida como tú lo hacías.
Ya no miro a ninguna parte buscándote, quiero acostumbrar mi corazón, para que no sufra porque no tendrá nuevas viviencias contigo.
Tan solo me alimento de recuerdos. No todos son buenos pero intento mirar los malos en pocas ocasiones.

Una mirada bastaba para saber lo que pasaba.
Aunque yo no quiera soltar palabra, tienes la manera de hacer que mi voz emita sonido para contarlo.
No, no me gusta la compasión, el abrazo fácil y la pena condescendiente.
Me gusta la alegría, el respeto por el valor y los recuerdos bonitos.

De eso se trata mi vida a veces, de mirar en mi interior y revivir pequeños instantes de alegría,
anécdotas marcadas por carácter y vibraciones del alma con sonrisas.

La dificultad va acompañada del dolor ante la ausencia de algo que amas, pero no por ello la palabra rendición tiene que envolver el día a día. Y si lo hace, la lucha porque eso cambie debe ser la meta a conseguir.

Cuando llegamos a este mundo, nos regalan un lienzo en blanco que se va llenando de instantes mágicos y momentos pasados que en forma de brochazos de distintas formas, colores y grosores dibujan nuestro carácter y nuestra forma de ver la vida, la existencia. Ninguno de los lienzos es igual, ninguno tiene los mismos colores, eso es lo enriquecedor.
Me empeño en que nada sea demasiado oscuro en mi lienzo, nunca me gustaron los colores oscuros, aunque a veces haya vivido y permanecido en la oscuridad.

No soy ejemplo de nada, nunca nos ha gustado ni a ti ni a mi ser eso para nadie, pero intento aconsejar o plasmar en mis textos o en mis conversaciones todo aquello que a mi me ha ayudado a enfrentar las cosas.
Los malos momentos llegan cuando menos te lo esperas y solo hay una certeza. El tiempo sigue transcurriendo. Los días siguen naciendo, las noches tiñiendo todo de oscuridad, las flores naciendo y muriendo.... todo sigue el ciclo y tú no eres la excepción.

Si no hablo de ti con el resto de la gente, persona amada en vida pero quizás aún más ahora que ya no estás, no quiere decir que no te ame, que no te profese enormes dosis de amor, puro, fuerte y lleno de ternura. Simplemente, te recuerdo con naturalidad, me imagino que estás bien para que así el dolor no haga que todas las pinceladas convertidas en imágenes que tengo dentro de mi mente y mis entrañas se tornen oscuras y llenas de soledad, dolor y desesperación.
Cuando te necesito que suele ser una parte de cada día, mentalmente te hablo, te recuerdo risueña y llena de amor hacia mi y los demás como siempre fuiste en vida y eso me ayuda a crecer como persona e intentar ser buena gente, que de eso se trata la vida o tú eso me dijiste. Siempre había que intentar ser buenos aunque sufrieran mucho más, ya que se iban a la cama mucho más tranquilos, no como aquellos que hacían o intentaban hacer el mal en mayor o menor medida.

El orgullo de saber que fui parte tuya es infinito, porque algo de tu bondad he tenido que heredar.
No pasa un día sin recordarte, no pasa un momento sin anhelarte, ni pasaré un día sin amarte.

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