Mi amor

Escribo para aquel que aunque me vea baja, mala, fea... me dice cada día lo guapa que soy para él. Aquel que me despierta una sonrisa cuando no tengo ganas de sonreír y que hace que mi alma bote de alegría con cada pequeño detalle que viene de su parte.
Me repito todos los días que la afortuna ha tocado mi puerta y que espero que no se vaya de mi lado nunca para poder seguir viendo tu cara cada día y que nuestro amor no se extingue. Cambiará con el paso del tiempo pero dentro de mi siento que he llegado a mi hogar contigo. Te veo en cada cosa que hago y mi pensamiento solo tiene un nombre y es el tuyo.
Enriqueces cada momento vivido con la inquietud que todo te despierta viviendo cada experiencia como si fuera la primera vez.
No abandones tu sonrisa nunca porque cuando mis labios no quieren esbozar una sonrisa tú haces que eso cambie y se junten a los tuyos emitiendo las carcajadas de nuestro amor.
Eres el complemento de mi dieta, la pieza que encaja justo en el hueco del amante, del amigo y de la persona fiel y buena que necesitaba en mi vida.
Yo por mi parte intento mostrarte mi alma cada día un poco más y creo que me conoces más bien que muchas personas que me conocen de años. Y es que es fácil que me robes el alma como lo has hecho cuando en tus ojos tan solo se dislumbra verdad y cuando tus manos solo me transmiten cariño y pasión.
Acabando el año no podía dejar de escribirte y de darte las gracias por estar como estás a mi lado, sin excepción, formando parte de la misma tripulación y haciendo que nuestro barco no solo flote sino que navegue con un destino común y con todas sus reservas intactas.
Te quiero, no tanto como tú quizás un poquito más.

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