Por suerte para nosotros, estas situaciones en las que tantos y tantos nos encontramos a lo largo de los distintos períodos por los que pasa nuestra existencia, nos dejan una enseñanza de superación y de conocimiento de uno mismo. De alguna manera te hacen ver que pasada la tempestad por mucho que dure en el tiempo, uno sale a flote reforzado y con muchas más ganas para enfrentar lo que traiga con ello los nuevos aires que estemos dispuestos a respirar.
Dicen los sabios mayores, que la vida es una continua escuela donde nunca se dejará de aprender, tanto de las cosas buenas como de las malas e incluso de las regulares.
Mi post de hoy, se lo quiero dedicar a todo el mundo pero en especial a aquellas personas que por causas diferentes estén pasando malos momentos independientemente del índole de las mismas. Se que se puede salir adelante, se que las cosas se superan y se también que se sale adelante siempre y cuando uno no ceje en el empeño de hacer que cada día sea una nueva oportunidad de aprender y se tengan las ganas de superarse a uno mismo. No es tarea fácil, pero las cosas que se nos suelen tornar más difíciles son las que una vez superadas nos dejan una mayor sensación de satisfacción.
Cada vez estoy más convencida de que ver las cosas de una forma más positiva nos ayuda a caminar con un paso más firme todo ello claro está, dependiendo de la positividad con la que lo enfrentemos. Por desgracia la vida no es un camino de rosas, ni todo es maravilloso, pero por favor, no dejemos de ser de alguna manera niños y dejemos de creer en que también tenemos cosas maravillosas.
Estoy contenta y quiero que os llegue desde aquí a todas las partes desde donde me leáis un poco de esa felicidad y de esa fuerza.
Autor: Jabi Altaraz

